La reforma de esta casa adosada de piedra ha sido un proyecto de equilibrio entre la memoria histórica y las necesidades actuales de una familia. La vivienda, con mucha historia, había ido acumulando modificaciones y divisiones internas que habían ido escondiendo su esencia. Con el paso de los años, las paredes de piedra habían quedado cubiertas y los tabiques habían fragmentado el espacio, generando estancias pequeñas y cerradas.
El reto era claro: recuperar la personalidad original de la casa y, a su vez, adaptarla a los usos y funcionalidades contemporáneas. Desde el principio se estableció la importancia de conservar elementos patrimoniales como el capitel de piedra de la ventana principal, los dos arcos interiores y los muros de piedra que daban identidad a la vivienda.


La primera actuación fue “limpiar” la casa de aquellos añadidos que le restaban valor, quitando tabiques innecesarios y liberando los muros originales. Esto permitió dar aire y espacio, resaltar los arcos existentes y recuperar la visión de un capitel que hasta entonces había quedado escondido. Esta operación transformó completamente la percepción de la vivienda, devolviéndole su carácter y su nobleza.
Establecida esta base, se trabajó en la nueva distribución, pensada para mejorar la vida cotidiana de la familia. La cocina, la sala y la habitación se integraron en un único espacio, generando una sensación de continuidad y amplitud. Esta solución también permitía optimizar la poca entrada de luz natural, haciendo que ésta se repartiera de forma más eficiente y que la vivienda ganara en luminosidad y transparencia.
En cuanto a la materialidad, se escogieron acabados que dialogaran con la piedra existente. Los colores y texturas seleccionados respetan la identidad de la vivienda y contribuyen a resaltar los elementos originales. Por el contrario, el mobiliario se escogió con un lenguaje moderno y contemporáneo, creando un contraste buscado que subraya aún más la potencia de la piedra y los arcos. Este equilibrio entre antiguo y nuevo hace que la casa respire tradición sin renunciar a la comodidad y estética actuales.


En definitiva, esta reforma ha sido un trabajo de recuperación y respeto hacia el patrimonio, pero también de reinvención. Hemos querido devolver la casa a su esencia, poniendo en valor sus elementos históricos, a la vez que adaptarla a la vida de hoy, con espacios más amplios, luminosos y funcionales. El resultado es un hogar que combina memoria y modernidad, donde cada rincón cuenta una historia e invita a vivir nuevas.